El lavado de chasis es la limpieza profunda de la zona inferior del auto: subpiso, largueros, bujes, suspensión, caja de cambios, diferencial y cubre-ruedas. Es la parte que más acumula barro, grasa, aceite y humedad — y por eso la que genera oxidación con mayor rapidez.
El proceso combina agua a presión y desengrasantes específicos para disolver y remover la acumulación de suciedad incrustada. Un lavado común no llega a esta zona — requiere equipamiento y productos diseñados para esa tarea.
La función principal es preventiva: la oxidación del chasis es silenciosa y progresiva. Un chasis limpio permite detectar filtraciones, fisuras o zonas problemáticas antes de que se conviertan en reparaciones costosas. También es el paso previo indispensable antes de cualquier aplicación de protector de chasis o tratamiento anticorrosivo.
Un proceso metódico por zonas, con los productos correctos para cada tipo de contaminante acumulado en la parte inferior.
Se aplica agua a presión en toda la zona inferior para ablandar y remover el barro suelto. Permite ver el estado real del chasis antes de aplicar cualquier producto.
Se aplica desengrasante específico para chasis en todas las zonas con grasa, aceite y barro incrustado. El producto necesita tiempo de contacto para penetrar y disolver.
Se trabaja zona por zona con agua a presión y cepillos específicos donde sea necesario. Subpiso, cubre-ruedas, suspensión y transmisión — sin dañar mangueras ni cables.
Los arcos acumulan la mayor cantidad de barro compacto. Se trabajan con especial atención: desengrasante, presión y cepillado manual para remover capas endurecidas.
Enjuague completo de toda la zona inferior para eliminar residuos de desengrasante y suciedad suelta. Se verifica que no queden restos en zonas de difícil acceso.
Se inspeccionan las zonas principales para detectar filtraciones, golpes o áreas con oxidación activa. Se informa al cliente sobre cualquier hallazgo relevante.
Cualquier auto acumula suciedad en el chasis. Pero hay situaciones donde el lavado pasa de recomendable a necesario.
Si el auto pasa por caminos de tierra, barro o zonas de obra frecuentemente, el chasis acumula capas compactas que el lavado común nunca alcanza a limpiar.
Antes de una operación de compraventa, el lavado de chasis permite una inspección real del estado inferior — filtraciones y daños estructurales son mucho más fáciles de detectar.
Cualquier tratamiento anticorrosivo o protector de chasis necesita adherirse a una superficie limpia. Aplicar sobre barro o grasa invalida el tratamiento.
Para autos de uso urbano, limpiar el chasis una vez al año extiende la vida útil de la estructura y permite detectar problemas antes de que escalen.
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